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Los alienígenas están hibernando en los rincones del universo, según esta teoría

Psiconáutica

Por: PijamaSurf - 06/24/2017

Las civilizaciones alienígenas se encuentran en un período de “hibernación”, es decir, están esperando por un futuro en el que el universo esté más frío de lo que es actualmente para conseguir el tipo de energía procesadora que actualmente sólo se puede soñar

De acuerdo con la paradoja de Fermi, el universo es un lugar gigantesco con el potencial de que en él haya estrellas con vida propia y miles de millones de planetas habitables, incluso con seres extratrerrestres. Sin embargo, ¿en dónde están los aliens y por qué no los encontramos en ningún lugar de la galaxia? 

La realidad es que aun si el universo estuviese poblado por civilizaciones alienígenas, no hay manera de entrar en contacto con ellas. A no ser que vivan en la Vía Láctea, sería difícil encontrar rastros de extraterrestres, debido a la expansión del espacio: tomaría miles de millones de años alcanzar a estas civilizaciones. 

Apenas hace poco dos neurocientíficos de la Universidad de Oxford, Anders Sandberg y Stuart Armstrong, junto con Milan Ćirković del Astronomical Observatory of Belgrade en Serbia, han sugerido que las civilizaciones alienígenas se encuentran en un período de “hibernación”, es decir, que están esperando por un futuro en el que el Universo esté más frío de lo que es actualmente para conseguir el tipo de energía procesadora que actualmente sólo se puede soñar. A esta sugerencia se le nombró hipótesis de estivación.

Los científicos argumentan que estas civilizaciones más avanzadas podrían haber ya recorrido el universo y sólo están esperando un mejor tiempo para vivir y actuar. En palabras de Sandberg y  Ćirković, “Actualmente, la radiación cósmica hace que todo el universo esté más caliente que 3 kelvin (-270.1500 ºC), y conforme el universo se está expandiendo, la temperatura promedio disminuirá exponencialmente”. Así que “si quieres acumular la mayor cantidad de información procesadora con la energía que tienes, le da sentido esperar. Será exponencialmente mejor”.

Si bien no hay pruebas que evidencien esta hipótesis, los investigadores consideran que esta creencia no sólo podría aportar teorías a la paradoja de Fermi sino que también brindaría una importante iluminación en torno a nuestras posibilidades a futuro en el universo, pues la premisa de esta hipótesis se basa en que una sociedad cada vez más avanzada a nivel cultural y tecnológica requiere de una transición de lo biológico a la inteligencia artificial, a lo biónico. 

Así que si hay extraterrestres, probablemente se encuentren hibernando para reservar la mayor cantidad de energía e información posibles. 

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Entre otros fenómenos, los algoritmos y el tipo de información que consumimos parecieran encerrarnos en una burbuja acrítica

La llegada de Internet, "el mundo de la información", la biblioteca abierta para todos, generó una enorme expectativa en torno a los alcances de conocimiento, que por primera vez, la humanidad tendría a su alcance. Sin embargo, las promesas de Internet se han ido desvaneciendo (aunque indudablemente también tiene muchas ventajas) en gran parte por el mundo de los algoritmos, entre otros fenómenos, ya que ello hace que la información a la que accedemos confirme (más que confrontar) nuestra manera de pensar.

A continuación algunos hechos que muestran cómo Internet, la manera en que funciona (y cómo lo usamos), podría estarnos haciendo menos críticos:

 

La información que generalmente encuentras sólo confirma tus opiniones

Por ejemplo, en Facebook el algoritmo privilegia la información de las personas con las que tienes mayor interacción, pero estas personas suelen ser más allegadas a ti, y generalmente tienen similitudes ideológicas. De este modo, cuando abres esta red social la información que te llega confirma tu tipo de pensamiento. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación a los que les das like; usualmente, la información que te llega reafirma tu postura ideológica. Ahora, si tomamos en cuenta que la mayor parte de las personas utiliza las redes sociales como medio de información, ello se vuelve aún más evidente. Con los buscadores sucede algo similar ya que los resultados privilegiarán el tipo de textos que sueles leer, con una postura similar a la tuya. Evidentemente lo anterior no propicia el pensamiento crítico, pues la data que consumes no confronta tus opiniones con información inteligente desde otras posturas.

 

Entregamos nuestros datos y privacidad sin pensarlo

El magnetismo, sobre todo de las redes sociales, ha hecho que releguemos la cuestión de nuestra privacidad como si fuera un tema secundario. Se trata de una especie de atracción que nos invita a dejar de lado aspectos de la intimidad que antes cuidábamos mucho más. La normalidad con la que hemos adoptado las redes sociales ha provocado que seamos mucho menos críticos respecto de la información personal.

 

Consumimos más información social

La promesa de la información sin límites está siendo relegada por las horas que pasamos escudriñando la vida de nuestros amigos, sobre todo en redes sociales como Instagram y Facebook. Esto se convierte en una especie de adicción, sabemos más del viaje que hizo una persona no tan allegada que de análisis antropológicos o sociales (sólo por poner un ejemplo) que podrían generar una reflexión mucho más profunda.

 

Nos hemos hecho más narcisistas

Somos adictos a los likes y, de hecho, está comprobado que éstos generan la hormona de la recompensa en nuestro cerebro: dopamina. Pareciera que estamos obsesionados con conseguir la aprobación de los demás y con compartir (presumir) constantemente nuestras vidas.

 

Poco ejercicio e interacción social física

Pasar horas en Internet nos hace sedentarios, hace que abandonemos la interacción social en físico, y está mermando nuestra salud con efectos nocivos derivados de una mala postura o aumento del insomnio. Hacer ejercicio incrementa nuestra inteligencia y, por su parte, convivir con los demás fomenta nuestras habilidades de comunicación, empatía, intercambio, afecto.

 

Internet llegó tan rápido que no nos dimos el tiempo para ser críticos con la manera en que interactuamos con él y con cómo funciona. Todo apunta a que seguimos siendo la sociedad del espectáculo, sólo que lo sentimos distinto, ya que ello se encuentra disfrazado de acceso casi infinito a la información (pero una que nos podría estar haciendo mucho menos críticos) y, de hecho, quizá a esta época podría llamársele la era de la ignorancia.