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La ciencia advierte que todos deberíamos poder tomar siestas en la oficina

Salud

Por: pijamasurf - 07/07/2017

Tomar una siesta durante la jornada laboral puede hacerte mucho más productivo y estar más alerta

El paradigma de la productividad que se adoptó hace ya varias décadas condenaría profundamente la posibilidad, o mejor dicho el beneficio, de que los empleados tengan derecho a tomar siestas durante las horas laborales. Sin embargo, la ciencia ha comprobado que tomar una siesta táctica en medio de tu jornada de trabajo puede ser completamente benéfico para tu productividad y concentración. 

Un estudio reciente, publicado en Nature Neuroscience, advierte que una siesta de entre 30 y 60 minutos puede frenar el deterioro cognitivo y energético que muchos experimentamos durante la jornada. El autor de dicho estudio, el doctor Mednick, revela que pudo comprobar que una siesta de esa duración ayuda a que una persona esté más alerta, recuerde mejor las cosas y goce de una mayor capacidad de aprendizaje. De hecho, aquellas personas que practican la "siesta laboral", aunque con una duración no mayor a 1 hora, resultaron más productivas y eficientes que quienes, por el contrario, dedicaron cada minuto de la jornada a estar resolviendo pendientes o "produciendo".

Por cierto, en el caso de las mujeres los resultados fueron aún más notables. Esperemos que este tipo de aportaciones científicas ayuden a moldear una cultura laboral distinta, más sensible, más sana y, además, más efectiva.

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Salud

Por: PijamaSurf - 07/07/2017

Los investigadores encontraron una relación sin precedentes entre sueños físicamente violentos y el riesgo de una enfermedad neurodegenerativa –tal como Parkinson o demencia– en edades avanzadas

El mundo onírico siempre se ha relacionado con el mundo inmaterial del inconsciente, sus símbolos se han convertido en respuestas trascendentales para el bienestar de un individuo. Por ello, y desgraciadamente, la ciencia no considera el estudio de los sueños un terreno preciso, a menos que se analicen las reacciones corporales y cerebrales mientras se duerme. Hasta ahora, que un grupo de científicos del Minnesota Regional Sleep Disorders Centre en Minneapolis –EE.UU.– logró relacionar los sueños con efectos físicos en el cuerpo.

Los investigadores encontraron una relación sin precedentes entre sueños físicamente violentos y el riesgo de una enfermedad neurodegenerativa –tal como Parkinson o demencia– en edades avanzadas. De alguna manera, expresan los científicos, estos sueños son como signos que advierten de una enfermedad inclusive décadas antes del diagnóstico. 

Si bien aún no se sabe con precisión cómo se genera este vínculo, los resultados de una antigua investigación confirman que los pacientes con sueños físicamente violentos tenían entre un 80 y 100% de probabilidad de desarrollar eventualmente un desorden neurodegenerativo. Para Carlos Schenck, experto en temas oníricos, a estos sueños raros se les conoce como REM desorden de conducta del sueño –RBD, por sus siglas en inglés– y hacen que las personas “exploten” en sus sueños: sueñan que golpean o patean mientras gritan o golpean su cama en un furor de violencia. 

“Por norma general”, explica Schenck, “conforme se da un seguimiento a largo plazo a este tipo de pacientes, es más probable que desarrollen un desorden neurodegenerativo”. Esto sucede porque durante el sueño REM, la actividad eléctrica del cerebro de estos pacientes es similar a la del estado de vigilia; sin embargo, no se sabe aún cómo son capaces de realizar acciones físicas que estén coordinadas con los sueños vívidos. 

Por ahora, los investigadores saben que el RBD puede aparecer a cualquier edad, que los hombres mayores son más susceptibles que las mujeres y los niños y que el responsable de mantener el REM activo es el tallo cerebral. Parece ser que esta área es la primera en enfermarse, y después se extiende el trastorno neurodegenerativo hacia otras áreas del cerebro. Hay quienes incluso consideran que el daño del tallo cerebral no está relacionado con desórdenes neurológicos, sino que es la causa inicial del malestar.