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5 formas en las que el mundo mejora cuando dejas las redes sociales, según periodista que se desconectó

Sociedad

Por: PijamaSurf - 12/12/2017

Se pueden enlistar múltiples beneficios de un teléfono celular sin notificaciones de redes sociales

Gracias a los avances tecnológicos, la comunicación evolucionó: se hizo constante, inmediata e ininterrumpida. Se convirtió en el centro de atención de numerosas plataformas sociales, medios empresariales, gubernamentales y ejercicio de la libertad de expresión. Se amplificaron  momentos tanto positivos como negativos mediante la viralización de publicaciones. De alguna manera, esta nueva manera de comunicarnos se nos metió tan al fondo que ahora nos parecería imposible una vida sin social media, y pocos se atreverían a dejarla

No obstante, algunos de nosotros conocemos uno que otro personaje alejado de las plataformas de redes sociales. Incluso, hay ocasiones en que se les reclama lo difícil que es encontrarlo sin la mensajería instantánea de internet y se les cuestionan las razones por las que tomaron esa decisión tecnoludita.

Para el periodista de The Guardian, Mark Boyle, quien lleva un año sin utilizar tecnología, la vida sin social media le ha brindado al menos cinco lecciones realmente trascendentales:

1. La identificación del periodismo sensacionalista.

Los algoritmos tanto de las redes sociales -IG, FB, Twitter-, como de las plataformas de búsqueda -Google, Yahoo- benefician a los sitios web que más reciben clicks, los cuales tienden a ser aquellas páginas que poseen titulares sensacionalistas, polémicos o que tocan una fibra sensible de las emociones. La mayoría de ellos suelen contener información copiada-pegada de otro sitio, noticias fuera de su contexto cultural/temporal y premisas manipuladoras que aparecen en un link al darle scroll en cualquier red social. El objetivo de este tipo de periodismo no es informar, sino dejarnos expuestos a la sensación, viralización, popularidad y pánico sin filtros ni capacidades para rechazarlos -porque sólo aparece, ahí, en la plataforma mientras uno revisa su red social-.

De modo qu,e cuando uno se aleja de las redes sociales, es mucho más fácil adquirir una perspectiva crítica de las noticias y sus fuentes. Es decir que, en vez de que el periodismo sensacionalista llegue a provocar una conmoción sin fundamentos reales, uno toma dominio de las noticias e información que decide consumir. Se trata, en otras palabras, de un ejercicio de responsabilidad ante el arte del conocimiento y el impacto que ejercemos en el entorno.

2. La reinvindicación de la vida social local.

Una vez que se toma distancia del vicio de tomar el teléfono celular para revisar las mismas notificaciones y noticias que se revisaron en los últimos cinco minutos, uno empieza a notar la presencia de vecinos, desconocidos regulares y conocidos de algún momento de la vida. Boyle explica que, desde que empezó a llevar una vida libre de social media, tuvo un mayor contacto con vecinos y, a través de ellos, estuvo al tanto de la vida del pueblo en donde habita. Es como si se volviese a generar una red de vínculos: un apego seguro a la cotidianidad física/visual/oral en donde se reconstruye la confianza entre las personas que cohabitan en un edificio, una calle, una cuadra, un barrio, una colonia. Así se fortalece tanto al inconsciente individual como colectivo, frente a una humanidad cada vez más separada, rota, incomunicada.

3. Conexión entre mente y cuerpo, en el aquí y el ahora.

Pese a la incredulidad que reina sobre el impacto del abuso de la tecnología en el bienestar emocional y físico de las personas, el mantener a la distancia las redes sociales obliga a estar presente en el aquí y en el ahora, resultando en una inevitable conexión entre la mente y el cuerpo. Es, en otras palabras, un estado de meditación que no sólo reduce los niveles de estrés, ansiedad y depresión, también incrementa la percepción del placer y felicidad en la vida. De hecho, Boyle resalta la necesidad de estar frente a la fogata con una copa de vino disfrutando de poder estar ahí sin la distracción de la azúlea luz del teléfono celular; de comer disfrutando del sabor de cada bocado sin la sensación de urgencia para conocer los últimos chismes en cualquier plataforma digital. Se trata de una alternativa al Carpe Diem renacentista.

4. La reducción de la tecnología se traduce en el ahorro de energía eléctrica.

Al reducir el consumo de las redes sociales, se ahorra batería en el teléfono celular ya que se reduce la cantidad de ocasiones en que se debe recargar mediante energía eléctrica y, por lo mismo, se aumenta su tiempo de vida. Esta pequeña acción se ve reflejada en un impacto altamente positivo para el medio ambiente: la disminución de la extinción masiva de especies, de los síntomas del cambio climático, de los contratos de manufactura militar a escala industrial, del consumo de plataformas de petróleo, canteras, minas, fábricas, redes de transporte, fuerzas armadas y prisiones, de chatarra electrónica y químicos que son absorbidos por la tierra y el agua afectando tanto a la biodiversidad como a la salud de múltiples individuos.

5. El reaprendizaje del escucha y habla.

Gracias a la reinvindicación de los vínculos sociales locales, se desarrolla la capacidad de escuchar a un otro empáticamente y de comunicarse con un otro asertivamente. Son herramientas que aprendemos a utilizarlas desde la infancia, y que, sin embargo poco a poco se han alterado con la introducción de la comunicación digital. Por lo que el acercarnos a los otros desde la empatía, la comprensión y la asertividad, brindará múltiples beneficios a la capacidad de elaborar un proceso de sanación emocional.

¿Se vive ahora mejor o peor que hace 50 años? Esta es la respuesta de 38 países (ESTUDIO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/12/2017

Si vives en Venezuela, México, Colombia o Argentina, seguramente sentirás que la calidad de vida ha empeorado en tu país

En 50 años pueden ocurrir muchas cosas, sobre todo en lo que atañe a la vida de los países. Hay países que sufren guerras, otros que emprenden procesos amplios de renovación, algunos más que no dejan de repetir sus errores políticos e históricos. También, en términos generales, es innegable que existe una dependencia global que, por la vía del sistema económico en el que vivimos, provoca que ciertos fenómenos trasciendan las fronteras y afecten a muchísimas personas, sin importar su lugar de residencia

El Pew Research Center acaba de publicar un estudio en el que comparó la calidad de vida de distintos países tal y como se presenta ahora y como era hace 50 años, con el fin de evaluar si ésta mejoró o empeoró en dicho tiempo. 

Dicha organización no gubernamental, con sede en Washington y especializada en estudios demográficos y de opinión, realizó una encuesta a casi 43 mil personas repartidas en 38 países para recoger sus impresiones generales y detallas sobre los cambios que su vida ha tenido en las últimas cinco décadas y el balance que podría hacer sobre ellos.

Los resultados obtenidos son sin duda sorprendentes y, en algunos casos, totalmente justificados cuando reflexionamos un poco sobre las condiciones de cada país. 

Bar chart showing that globally, assessments vary on whether life is better or worse than 50 years ago

Vietnam y México son quizá los dos casos más significativos y en cierto modo análogos, pues hace 50 años Vietnam estaba en plena guerra contra Estados Unidos y México vivía los años de bonanza económica del desarrollo estabilizador (conocido también informalmente como el “milagro mexicano”), mientras que ahora las condiciones se han invertido: desde finales de la década de 1990, el Producto Interno Bruto de Vietnam crece entre 5% y 8% anual, mientras que en México, en el mismo periodo ,el promedio de crecimiento ronda el 2% anual, además, claro, de las condiciones de violencia que se padecen en el país y que, claramente, son uno de los factores que obstruye de peor manera la mejora en la calidad de vida. 

El lugar que ocupan otros países como Argentina, España o Francia también llaman la atención y, en general, nos invita tanto a revisar con más cuidado la metodología de este sondeo como también las condiciones en que se vivía hace 50 años. ¿El mundo ha mejorado desde entonces?

El estudio completo puede consultarse en este enlace (en inglés).